GESTIÓN DE EMOCIONES I
¿Sabes que tu bienestar depende de cómo gestionas tus emociones?

Las emociones nos pueden enseñar muchas cosas, entre ellas a cómo salirnos de nuestra tranquilidad e irnos de cabeza a un estrés innecesario…
¿Quien hoy por hoy, no tiene uno de esos días en los que por cuestiones económicas, trabajo, familia, pareja, hijos, salud… se desestabiliza y entra de lleno en una identificación con sus emociones (hablaremos más tranquilamente de ello en otra entrada) quedándose atrapado en la ansiedad, el miedo, la indefensión, o cualesquiera de las emociones de espectro negativo?
Es complicado, cuando no sabemos cómo hacerlo, controlar estas situaciones para que no nos atrapen.
- En primer lugar, es importante entender que las emociones que experimentamos en estas situaciones, están directamente relacionadas con nuestra percepción de eficacia (y eficacia resultante) en manejar la situación. Es decir, si sientes que se te escapa de las manos, que no eres capaz, que a ti no te va a salir bien… realmente estás afectando (indirectamente) a cómo vas a comportarte en ella, sintiéndote incapaz, realmente vas a actuar con incapacidad, ¿me entiendes?, por eso es fundamental identificar las emociones que aparecen en nosotros en estas situaciones y no dejarnos arrastrar por ellas.
- En segundo lugar, una vez que identificamos las emociones, tomamos conciencia de que hay varias cosas que podemos hacer, aunque en el momento no sepamos hacerlo, ni qué exactamente podemos hacer, la cuestión es no cerrarnos a la creencia de que “estamos perdidos”. ¿Cuántas veces hemos podido pensar lo peor en una situación determinada y realmente no ha sido tan catastrófico como anticipábamos?
Por ello, para un momento para coger aire y perspectiva en esta situación.
- Y por último, recurre a esa parte de ti que se siente más eficaz, aunque pienses que no tiene nada que ver. Quizá en cómo manejas las cosas en el trabajo te de algunas pistas de cómo comportarte en esta situación que te preocupa en casa, o al revés, quizá sientas que en casa tienes una eficacia mayor, pues:
- ¿Qué haces exactamente en esos momentos que te sientes más eficaz?
- ¿Podrías hacerlo en esta situación?
- ¿Cómo te comportas?
- ¿Qué sientes?
- ¿Cómo es tu razonamiento?
¡Recoge todas estas ideas y desde esa nueva forma de enfocar la situación (con esta parte de ti más efectiva que acabas de descubrir) y replantea de nuevo las cosas!
Con estas pautas os animo a trabajar en la gestión emocional que os ayudará a sentir un bienestar diario para una mejor calidad de vida.
A continuación os dejo un enlace de interés con el que entenderéis la relación bidireccional que tienen nuestros pensamientos, emociones y comportamientos ante las situaciones diarias y un artíclo de cómo cambiar la vida que estáis llevando de pensamientos limitantes a pensamientos potenciadores:
GRACIAS.



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