La palabra suicidio proviene del latín («sui», de sí mismo, y «caedere», matar), se utiliza para designa aquella acción o conducta que perjudica muy gravemente a quien la realiza.
De forma relacionada con este comportamiento, podemos tener en cuenta algunas conceptos:
- Suicidio consumado: cuando la acción suicida ha llegado a término.
- Suicidio frustrado: es aquel que no ha conseguido su fin pero con una auténtica intención de consumarlo.
- Conductas suicidas: las acciones dirigidas a tal fin.
- Simulación suicida: el intento de suicidio no llega a su fin, además no hay un deseo real de producirlo.
- Parasuicidio: este término hace referencia a la intención por parte de la persona de dañarse a sí mismo pero sin la intención de llegar a producirse la muerte. Se pueden incluir acciones como autoquemaduras, autoenvenenameintos, autolaceraciones (Lesiones erosivas de la piel que son producidas por el propio individuo, cortes)…
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Hay ciertos factores que se relacionan más directamente con el suicidio.
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) se establecen los siguientes:
EL SUICIDIO Y LOS TRASTORNOS MENTALES
El suicidio es un trastorno multidimensional, en el que hay que tener en cuenta factores biológicos, genéticos, psicológicos, sociológicos y ambientales.
– Trastornos del humor: incluyen trastornos afectivos bipolares, episodios depresivos, trastorno depresivo recurrente y trastornos del humor persistentes.
– Alcoholismo.
– Esquizofrenia.
-Trastornos de la Personalidad: Los trastornos de la personalidad que están más frecuentemente asociados con el suicidio son la personalidad limítrofe y la personalidad antisocial.
– Trastornos de la Ansiedad: Entre los trastornos de la ansiedad, el trastorno del pánico ha sido más frecuentemente asociado con el suicidio, seguido por el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
EL SUICIDIO Y LOS TRASTORNOS FÍSICOS
El riesgo de suicidio aumenta en las enfermedades físicas crónicas. Además, generalmente existe una tasa aumentada de trastorno psiquiátrico, especialmente depresión, en personas con enfermedad física. La cronicidad, la inhabilidad y el pronóstico negativo se correlacionan con el suicidio.
– Enfermedades Neurológicas.
– Neoplasmas.
– VIH/SIDA.
EL SUICIDIO Y LOS FACTORES SOCIODEMOGRÁFICOS
Dentro de los factores sociodemográficos hay que tener en cuenta: la edad, el sexo, estado civil, ocupación, desempleo, residencia rural o urbana, migración, otros factores como el estrés, el fácil acceso a la ejecución del mismo (acto suicida).
A continuación os dejo algunos factores significativos relacionados con el tema:
Intentos anteriores de suicidio.
Mujeres mayores de 35 años, en los hombres: 40 años. La persona habla de muerte (coqueteo con la muerte).
Han determinado como lo harán, ha elaborado una estrategia. Separación, divorcio o muerte del cónyuge. Pérdida inminente de un ser querido. La soledad y el aislamiento social. Problemas económicos recientes, o jubilación. Tiene los recursos para cometer el acto (arma…) inicia un ritual de despedida y cierre: despedirse de los otros, regala sus cosas mas preciadas, paga sus deudas… Preparativos (hacer testamento, seguros, nota suicida). Historia familiar de trastornos afectivos, suicidio, alcoholismo.
Historia médica-psicológica personal: Depresión, mala salud (Enfermedades crónicas, incurabilidad), enfermedad terminal (Cáncer, Sida), problemas con alcohol y/o drogas, historia previa de trastornos afectivos, indicios suicidas (avisos o conversaciones suicidas).
Erróneamente se ha pensado a lo largo del tiempo que hablar con una persona que presenta ideas suicidas podría facilitar que llevara a acabo algún intento de suicidio, sin embargo, permitirle hablar de sus miedos, de sus preocupaciones y ayudarle a entender ciertas cosas disminuye notablemente la ansiedad que siente en estos momentos, haciendo que su situación se vuelva más manejable en cierta medida.
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